He pedido perdón muchas veces, y siempre me perdonaron. Lo curioso es que nunca aparté un tiempo para hablar conmigo mismo y decirme bien a la cara, que lo siento, por todas esas veces que no pude aunque quise. Por todas esas veces que me fallé a mí mismo. Por todas y cada una.
SI ABANDONAR EL EDEN ES ESCRIBIRLO
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Si abandonar
el edén es escribirlo
sé incrédulo:
no debieran los jóvenes
iniciarse en poemas
mientras quedan vacías
las butacas manchadas de los cines....
Hace 1 día



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